¿NECESITAS MÁS MAGNESIO?

Los síntomas de la pobre ingesta de magnesio pueden incluir calambres musculares, tics faciales, falta de sueño y  dolor crónico. Entre los muchos síntomas, los problemas cardiovasculares forman parte de la lista, por lo que vale la pena asegurarse de que se recibe suficiente magnesio antes que los signos de la deficiencia puedan ocurrir.

Pero, ¿cómo puedes saber si estás ingiriendo suficiente mag­nesio en tu dieta para que no te falte este nutriente? De acuerdo con estudios realizados a la población sobre la ingesta de magnesio promedio, hay una alta probabilidad de que no se esté tomando las cantidades suficientes de magnesio. Según estos estudios, al menos el 30 por ciento de la población no consume la cantidad diaria recomendada (RDA) de magnesio. La mayoría recibe solo la mitad que necesita a diario para mantenerse saludable.

 

¿NECESITAS + MAGNESIO?

Para evaluar tu estado de magnesio en el cuerpo, acude a un médico especializado en nutrición y bioquímica, quien tendrá suficien­te conocimiento y te realizará las pruebas de laboratorio detalladas del magnesio en tu cuerpo. Sin embargo, las pruebas de magnesio en sangre no son exactas, ya que solo el 1 por ciento de magnesio en el cuer­po se encuentra realmente en la sangre, y solo 0.3 por ciento se encuentra en el suero sanguí­neo, por lo que las pruebas de sangre para suero con éxito clínico no puede identificar la deficiencia real de magnesio.

 

Entonces, ¿qué hacer?

Afortunadamente, es posible tener una idea de si tu consumo de magnesio es apropiado haciéndote algunas preguntas acerca de tu estilo de vida, y observando ciertos signos y síntomas en tu organismo asociados a niveles bajos de magnesio.

Lee los signos que aparecen a continuación y descubre lo que puedes hacer para garanti­zar el equilibrio de magnesio que te otorgará buena salud. Si respondes afirmativamente a alguna de las siguientes preguntas, puedes estar seguro de que tu consumo de magnesio es bajo.

 

1. ¿Tomas bebidas gaseosas en forma regular?

La mayoría de gaseosas de color contienen fosfatos. Estas sustan­cias se unen con el magnesio en el inte­rior del tracto digestivo, lo que hace que no esté disponible para el cuerpo. Así que, incluso si estás comiendo una dieta equilibrada y bebiendo gaseosas con las comidas, estás eliminando el magnesio de tu sistema. El consumo promedio de bebidas carbonatadas hoy es diez veces más de lo que era en 1940. Este au­mento tan elevado es responsable tanto de la reducción del magnesio como de la disponibilidad de calcio en tu cuerpo.

 

2. ¿Sueles comer pasteles, tortas, postres u otros alimentos dulces?

El azúcar refinado no solo es carente en magnesio, sino que hace que el cuerpo lo excrete a través de los riñones. En la producción de azúcar refinada, la cual se extrae de la caña de azúcar, se elimina la melaza, separando así el contenido de magnesio y de los demás nutrientes por completo.

Y el azúcar no se limita a reducir los niveles de magnesio del cuerpo. Los alimentos dulces son conocidos por los nutricionistas como los "anti-nutrientes". Los dulces suelen reemplazar todo alimento nutritivo en la dieta, especialmente en los niños, lo que resulta en una pérdida neta de magnesio y de otros nutrientes importantes incluido el calcio.

Debido a que todos los alimentos requieren vita­minas y minerales con el fin de mante­ner un equilibrio bioquímico y metabólico, es importante elegir alimentos ricos en nutrientes que se encuentran en los cereales integrales, semillas vegetales y frutos secos. Mientras más dulce y procesado sea un alimento, es más probable que sufras de una deficiencia de magnesio y otros nutrientes vitales.

“En un estado deficiente de magnesio, el cuerpo suele retener mayor cantidad de calcio, lo que afecta negativamente a los riñones, vasos sanguíneos y corazón.”

 

3. ¿Experimentas estrés o has tenido recientemente una cirugía importante?

Tanto el estrés físico como el emocional pueden ser una causa de la deficiencia de magnesio, y la falta de magnesio tiende a magnificar la reacción de estrés, empeorando el problema. Según los estudios, la secreción de grandes cantidades de adrenali­na y el cortisol, resultado de una situación de "lucha o huida" como una reacción frente a un episodio asociado con el estrés y la ansiedad, se asocia a la magnesuria (pérdida de magnesio por la orina).

 

4. ¿Tomas café, té u otras bebidas con cafeína al día?

Los niveles de magnesio en el cuerpo están controlados en gran parte por los riñones, que filtran y elimi­nan el exceso de minerales y vitaminas, incluido el magnesio. Sin embargo, la cafeína causa que los riñones liberen magnesio extra sin importar la necesi­dad y el estado en el cual se encuentre el cuerpo. Si consumes bebidas con cafeína como el café, té y gaseosas con regularidad, tu riesgo de deficiencia de magnesio es mayor.

 

5. ¿Respondiste afirmativamente alguna de las peguntas anteriores y tienes 30, 45, 55 o más años de edad?

Mientras más edad tenemos, más vulnerables nos volvemos a las consecuencias de una deficiencia de magnesio.

Se ha demostrado que el envejecimiento, el estrés, la gestación y las enfermedades aumentan las necesidades de magnesio. Sin embargo, el grupo de los adultos mayores en realidad son los que ab­sorben menos magnesio de las fuentes de alimentos en comparación con los jóvenes. Además, el metabolismo de magnesio puede ser menos eficiente a medida que envejecemos, los cambios en el tracto gastrointestinal y los riñones contribuyen a los adultos mayores a absorber y retener menos magnesio.

Si tienes más de 55 años y tu estilo de vida presenta síntomas relacionados con niveles bajos de magnesio, es importante que trates de mejorar su ingesta con alimentos ricos en este mineral como las almendras, el ajonjolí, las algas, los garbanzos, el cacao, la kiwicha, el algarrobo y la leche de cabra a través de tu dieta y tomes adicionalmente una dosis de Magnesol al acostarte.

 

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