El invierno trae consigo cambios físicos y emocionales que pueden intensificarse en las mujeres debido a las fluctuaciones hormonales. Aquí es donde el magnesio y el zinc juegan un papel crucial, ayudando a mantener el equilibrio hormonal, reforzar las defensas y mejorar el estado de ánimo durante los meses fríos.
Magnesio y el sistema nervioso
El magnesio es esencial para la regulación del sistema nervioso y hormonal. Ayuda a relajar los músculos, combatir el insomnio, reducir la ansiedad y disminuir los síntomas del síndrome premenstrual (SPM), como la irritabilidad, los cambios de humor y los dolores menstruales. También participa en la síntesis de serotonina, la hormona del bienestar.
Zinc y salud ovárica
El zinc, por su parte, apoya la función de las hormonas sexuales, en especial la progesterona y los estrógenos. Su deficiencia se ha relacionado con alteraciones en el ciclo menstrual y problemas de fertilidad. Además, mejora la salud de la piel, el cabello y fortalece el sistema inmune, aspectos que pueden verse afectados durante el invierno.
Necesidades específicas en invierno
Durante el invierno, el estrés, la fatiga y los cambios de humor aumentan, especialmente en mujeres con rutinas exigentes. Las dietas restrictivas o poco variadas también pueden reducir la ingesta de estos minerales clave, por lo que incluir suplementos como Magnesol puede ser una excelente estrategia preventiva.
Referencias:
https://home.liebertpub.com/publications/journal-of-womens-health/42
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